Aspire con regularidad la pelusa y el polvo alrededor de la secadora y debajo de ella.
Se deben revisar los conductos de ventilación para verificar que no tengan acumulación de pelusa una vez por mes y se deben limpiar, al menos, una vez por año. Si se percibe una reducción notoria del flujo de aire o desempeño de secado, revise los conductos de inmediato para verificar que no estén bloqueados ni tengan obstrucciones y llame a un técnico calificado o a un proveedor de servicios de mantenimiento.