Si no se aconseja específicamente en las instrucciones, evite reparar o sustituir cualquier pieza del electrodoméstico. El resto de las reparaciones deben ser realizadas por un técnico especializado.
El cristal de la puerta del horno no debe limpiarse con productos de limpieza abrasivos, ni con rascadores metálicos fuertes, ya que podrían provocar arañazos. El cristal podría romperse como consecuencia de los arañazos.
Antes de la limpieza, asegúrese de que las luces del horno estén frías.
Mantenga limpia la junta de la puerta. La junta de la puerta debe disponer de un buen sellado. Tenga cuidado de no frotar, dañar ni mover la junta.
Después de cocinar, evite enjuagar las bandejas y rejillas sumergiéndolas en agua. Esto podría provocar daños o roturas.
Los residuos de alimentos deben eliminarse y el horno debe ser limpiado regularmente. Si no se mantiene limpio el horno, la superficie podría deteriorarse, limitando la vida útil del electrodoméstico y creando posiblemente una situación de peligro.
Nunca utilice limpiador para hornos en el compartimento de cocción si todavía está caliente, y nunca caliente el horno a menos que todo el limpiador para hornos se haya eliminado.
No utilice un lavavajillas para limpiar los accesorios.
La superficie del horno puede resultar dañada de forma permanente por el uso de limpiadores para hornos, limpiadores a vapor, limpiadores químicos fuertes, lejía, vinagre, estropajos de acero o estropajos o limpiadores abrasivos.