No instale el electrodoméstico en estancias en las que puedan producirse temperaturas de congelación. Los tubos congelados pueden estallar al ser sometidos a presión. La fiabilidad de la unidad de control electrónico puede reducirse a temperaturas por debajo del punto de congelación.
Si el electrodoméstico se entrega en invierno y las temperaturas están por debajo del punto de congelación, déjelo a temperatura ambiente durante varias horas antes de hacerlo funcionar.