Los alimentos podrían congelarse o echarse a perder si se almacenan a la temperatura incorrecta. Ajuste el electrodoméstico a la temperatura correcta para los alimentos que se almacenan.
Almacene alimentos congelados o refrigerados dentro de contenedores sellados.
Revise la fecha de expiración y la etiqueta (instrucciones de almacenaje) previo a almacenar los alimentos en el electrodoméstico.
No coloque alimentos no congelados en contacto directo con alimentos que ya están congelados. Podría ser necesario reducir la cantidad a congelar si se preveen congelaciones diarias.
Coloque los alimentos en el electrodoméstico inmediatamente luego de su compra.
Almacene la carne y el pescado crudo en contenedores adecuados en el electrodoméstico, para que no estén en contacto con otros alimentos ni goteen sobre ellos.
Evite recongelar cualquier alimento que ya ha sido completamente descongelado. Congelar cualquier alimento que ya ha sido completamente descongelado reducirá su sabor y nutrientes.
Enfríe los alimentos calientes previo a almacenarlos. Si muchos alimentos calientes son introducidos, la temperatura del interior del electrodoméstico puede incrementar y afectar negativamente a otros alimentos almacenados en él.
No llene demasiado el electrodoméstico. El aire frío no puede circular apropiadamente si el electrodoméstico está muy lleno.
Si configura una temperatura excesivamente baja para los alimentos, estos podrían congelarse. No elija una temperatura inferior a la necesaria para que los alimentos se puedan almacenar correctamente.
En caso de un apagón, llame a la compañía eléctrica y pregunte cuánto tiempo durará.
Evite abrir la puerta mientras no haya energía.
Cuando el suministro eléctrico vuelva a la normalidad, revise la condición de los alimentos.